Narrativas abiertas

Por Jorge López Anaya (fragmento)
La Nación, 25/7/2007

Silvia Rivas y Gabriel Valansi exponen en el Museo de Arte Moderno; Isabel Chedufau en el Recoleta, y Luis Freisztav en la Casa de Oficios

Las exposiciones de Gabriel Valansi y Silvia Rivas, que presenta el Museo de Arte Moderno, tienen en común la relación con las transformaciones contemporáneas del campo de la imagen. Ambas son producto de un mundo repleto de pantallas y de soportes digitales; pertenecen a lo que hace una década Frank Popper denominó «el arte de la era electrónica».

Rivas, una artista que estudió escultura, pasó por la pintura y desembocó en el objeto, las instalaciones y la fotografía, halló en el video digital un medio para incluir en su obra el «tiempo expandido» o tiempo del acontecimiento. Con el título Todo lo de afuera, expone varios videos para monitor (en los espacios de descanso de la escalera que conduce al último piso del Museo) y una videoinstalación con proyecciones sobre las paredes, pantallas transparentes y el piso.

En sus obras se advierte el uso del tiempo y de la propia subjetividad. En los videos exhibidos en los monitores predominan los ojos que se abren y cierran de un modo extraño y persistente. En realidad dentro de un ojo cerrado se ve otro ojo cerrado que intenta abrirse sin lograrlo. Es la mirada de alguien que no ve lo de afuera, sólo queda lo interior: «Adentro –dice la artista– está el deseo, el llanto, el crepitar de la ansiedad y una canción de consuelo».

La videoinstalación de Silvia Rivas, con tres videos que se proyectan en una sala oscura, de muros negros, muestra varias acciones con un conjunto de jóvenes que se empujan y se mueven al unísono, como una masa apretujada, sin violencia ni propósito alguno. Las escenas son interminables, no tienen principio ni fin. Además, en contradicción con la aparente frialdad del medio tecnológico, poseen una extraña calidad pictórica de acentuado claroscuro.

© Silvia Rivas / 2015