Paradojas sensibles

Por Franklin Espath Pedroso, 2010

El zumbido es algo que nos incomoda a todos. Hoy, cerca del 17% de la población mundial sufre de zumbido crónico, que no es más que la percepción de un sonido que no se genera en el medio ambiente. Se trata de un sonido que se percibe sin que haya sido producido por una fuente exterior.

Ese zumbido podría ser un chillido, el silbido de una olla a presión, una caída de agua, un pitido, un golpeteo, una mosca. En la mayoría de los casos, provoca un trastorno gigantesco. Según el grado de malestar que produce, el zumbido puede llegar a ser intolerable… al punto de ocasionar en el individuo las más diversas consecuencias.

El zumbido puede obedecer a causas psicológicas, metabólicas, trastornos auditivos, cardiovasculares, exposición a ruidos, entre otras razones. Rara vez podemos distinguir cuál es la causa o la consecuencia del zumbido.
Lo cierto es que incomoda, y mucho. No hay modo alguno de que podamos disfrutar de un zumbido constante: nos empuja a la locura.

Cuando el zumbido es provocado por una mosca, es aún peor. Además de su sonido, que tanto nos irrita, la mosca es un insecto repugnante. Al posarse sobre todas las superficies, contamina con bacterias lo que toca y propaga enfermedades.

La primera reacción de todo individuo frente a una mosca es intentar dar un golpe certero para eliminarla de una vez, como si acaso pudiésemos acabar con ese elemento repulsivo.

Silvia Rivas hace eso, pero con la poesía. En su serie titulada Zumbido, una mosca llega e inmediatamente empieza a incomodar. Nos nace el impulso de apartarla, pero no lo logramos y acabamos eliminándola. En un juego de movimientos y de sonidos, esa batalla va in crescendo, y quedamos capturados por la escena. Nos detenemos, la admiramos y la disfrutamos. Una verdadera coreografía con las manos que van urdiendo la tela en una danza de caza, casi como si fuera un juego de niños. Y cuantas más moscas aparecen, más nos contagian esos movimientos.

En un segundo momento, nos introducimos en un espacio oscuro donde nos envuelve el sonido de miles de moscas. La primera sensación es de asco, de absoluta repugnancia y desesperación, como si nuestros cuerpos fueran a quedar cubiertos por todos aquellos insectos. Una vez más nos detenemos, observamos y admiramos.

¿Cómo podemos estar ante elementos y sensaciones por los que sentimos aversión y aun así apreciarlos? ¿Cómo es posible que queramos continuar ahí y vivenciar una vez más toda esta experiencia? Silvia Rivas lo consigue con su trabajo. Ella no solo lo transforma en un espectáculo visual y sensorial, sino que aborda aspectos que viene planteando a lo largo de toda su trayectoria en video.

El tiempo es otro elemento que propone esta videoinstalación. Ese tiempo se expresa a través de la repetición e intensidad de los movimientos, la velocidad de las acciones e incluso la reacción del espectador frente a la obra. Ese acto reflejo del público es el resultado puro del conjunto de planteos presentados por la artista. Es un testimonio de nuestros sentidos y de las impresiones que nos asaltan al entrar en contacto con su producción artística.

Sensitive Paradoxes

By Franklin Espath Pedroso, 2010

Buzzing noises upset us all. Today, almost 17% of the world population suffers from a chronic
buzzing noise, which is nothing but the perception of sound not produced in the environment.
Rather it is a sound perceived but not caused by any external source.

The buzzing sound may be a screech, the whistle of a pressure cooker, a trickle of water, a shrill
whistle, a tapping noise, a fly. In most cases, it is highly disturbing. Depending on the intensity
of the sound or the disturbance, the buzz may become unbearable, having the most far-reaching
consequences for the sufferer.

Buzzing may result from psychological, metabolic, hearing or cardiovascular disorders, and exposure to noise, among other reasons. We can seldom tell the cause or effect of the buzzing.

The truth is that buzzing is upsetting to the extreme. We cannot possibly enjoy a constant buzzing—it might very well push us to insanity.

When the buzzing is caused by a fly, it is even worse. In addition to its disturbing sound, a fly is a
disgusting insect. Landing everywhere, it carries bacteria and disseminates diseases.

The first reaction of anyone to a fly is to aim a crushing blow at it to have it disappeared once and
for all, as if one could possibly put an end to this repulsive creature.

Silvia Rivas manages to do so with her poetry, though. In her series entitled Zumbido [Buzzing], a
fly flies in and immediately starts upsetting us all. We feel the urge to shoo it away, but we miss ourgoal and instead we end up swatting it. In this interplay of sound and dance, the battle rages on and we get trapped in the scene. We stop and look in wonder and delight. A true choreography of hands that warps a loom in a hunting dance, as if it were child’s play. And the more flies fly in, the more infected we get with their movements.

Then in a second moment, we find ourselves in a dark space with the sound of thousands of flies
around us. At first we react in disgust, utter revulsion and despair, as if our bodies would be entirely covered up by these flies. Once again we stop and look in awe and joy.

How can we stand in front of these elements and feelings that stir up such an aversion in us and still appreciate them? How can we possibly want to keep on standing still and undergo the experience all over again? Silvia Rivas succeeds in doing exactly this with her work. She not only transforms all this in a visual and sensorial exhibition, but also addresses some issues she has been raising in her work as a video artist.

Time is another element proposed in this art work. Time is revealed in the repetition and intensity ofmovements, in the speed of actions and even in the reaction of the audience. Reflex actions of the public are purely the result of a set of issues brought up by the artist. They are a testimony of our senses and the impressions aroused in us when confronted with her artistic production.

© Silvia Rivas / 2015