Silvia Rivas: filosofía en video

Por Florencia Malbrán
Monografía para la carrera de Artes, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, 2010

“El tiempo no es una simple experiencia de la duración, sino un dinamismo que nos lleva, más que a las cosas que poseemos, a otra parte”.
(Emmanuel Levinas)

En los últimos años, Silvia Rivas ha elegido el video como medio de expresión para su singular poética. A partir de esta decisión, ha logrado transmitir sensaciones que inducen a la reflexión sobre temas tan abstractos o filosóficos como el tiempo, la idea del otro, la visión de la subjetividad y la individualidad. Todas estas nociones son abordadas desde una perspectiva ambigua que funciona como eje para los distintos planteos que hace la artista a partir de su obra.

Las temáticas elaboradas en la obra ponen acento en la materialidad y hacen referencia a una cotidianeidad. Rivas hace hincapié en planteos que se refieren a la vida diaria señalando lo profundo y el entredós de las relaciones humanas. Para mí el soporte tiene que ver con la poética de lo que estoy diciendo, señala la artista, remarcando la importancia que tiene para ella la elección del mismo y los materiales que utiliza en su obra.

Silvia Rivas se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón como profesora nacional de dibujo y escultura. También hizo seminarios con Victor Grippo, quien estaba muy identificado con el vínculo entre el soporte y su concepto; y para Rivas, la gran lección de Grippo como artista fue precisamente la relación con el material, tener siempre en cuenta el soporte, y que éste sea protagonista o parte integrante de la poética.

Aunque de modo muy distinto, Silvia Rivas también ha logrado hablarle al espectador desde el soporte, así como también desde los materiales que elige para trabajar. Esta cuestión ha sido definitoria para la elección del trabajo con metales, agua o resina, en etapas anteriores. Asimismo, cuando la artista decide trabajar de manera intensiva con el video, lo asume como un medio más para expresar y lograr las sensaciones que busca.

Al mismo tiempo, en su obra se destaca una denuncia constante del soporte, como por ejemplo, el papel preponderante que puede ocupar el píxel en la fotografía, o manifestar la intención de que el espectador no pierda la consciencia de lo que realmente está viendo es una pantalla, o una proyección.

Para Rivas, es central la imagen en movimiento, y gracias a la misma logra expresar aquello que busca. “Notas sobre el tiempo”, es una video instalación que muestra en distintas escenas la doble naturaleza del tiempo. Fue presentada en 2001 en el Centro Cultural Recoleta y está compuesta por distintos videos. En ésta video instalación puede apreciarse una propuesta ambigua que será eje en toda la obra de la artista. Se produce en ella una oposición entre piernas y agua en movimiento: ya sea lluvia, cascada u olas gracias a la combinación de distintos videos. Uno de ellos describe a una persona subiendo una escalera (donde sólo se alcanza a ver parte de sus zapatos); en otro video puede verse una constante lluvia sobre un fondo rojo; en otro una composición de nueve cuadros en los que puede verse en cada uno de ellos un par de piernas, y luego de quitar uno de esos cuadros, la artista desarrolla un juego con el fondo en rojo asociado a una cascada.

Hay algunos videos más, donde la idea es la misma, la presentación por un lado del agua y por el otro de las piernas en movimiento. Todos los videos están realizados en rojo, blanco y negro. La carencia de policromía será también una característica de toda la obra de la artista. Cada video es acompañado de un sonido que intensifica las sensaciones que produce en el espectador (ya sea de las olas del mar, de la lluvia o de los pasos que suben la escalera).

A mi me interesaba como el tiempo deja huellas y al mismo instante las borra, afirma Rivas. El tratamiento del tiempo como cosa, y no como un concepto, en palabras de la artista, es una mezcla de percepción subjetiva y algo objetivo inasible y que se le podría adjudicar cierta materialidad. El desarrollo del tiempo que logra hacer la artista a través de los videos no es de ninguna manera narrativo. Generalmente trabaja con loop, lo que hace que sea el propio espectador el que haga el recorte de la obra, y que decida la duración de cada video para desplazar su mirada hacia el próximo, sumergido en un ambiente creado especialmente por la arista. En este contexto, la imagen y el sonido rodean al espectador causando sensaciones. De esta manera, Rivas logra captar el instante y la continuidad de forma simultánea.

Tal como señala Merleau-Ponty; “Ver, ¿no es siempre ver desde alguna parte?” La artista en su obra va a tratar la visión de la subjetividad del filósofo francés. En “Todo lo de afuera”, Rivas trata el tema del otro y la definición de la propia individualidad a partir del otro. Aquí vuelve a retomar el tema de la ambigüedad, ya que la relación con el otro siempre es ambigua. En esta video instalación se produce un juego entre videos que representan ojos cerrados que intentan abrirse, y otros en los que puede verse un grupo de personas entrelazadas en movimientos decirse en una especie de nudo humano. Estos ojos cerrados miran hacia adentro, y esa mirada es una posibilidad de acceder al objeto; en este caso a la propia subjetividad. Por otro lado, los cuerpos entrelazados son lo otro, lo de afuera, pero ese afuera también significa y define la propia individualidad.

En palabras de Emmanuel Levinas: “el otro no es próximo a mí simplemente en el espacio, o allegado como un pariente, sino que se aproxima esencialmente a mí en tanto yo me siento –en tanto yo soy- responsable de él”. El filósofo plantea un vínculo más comprometido con el otro porque de otra manera no habría tal vínculo. Esto mismo puede verse en la obra de Silvia Rivas; ella señala que es ella porque hay algo afuera, que si bien es inaccesible todo lo de afuera, la intuición es una certeza de que hay un afuera y un adentro. Es decir, que es posible definir la propia individualidad porque existe el otro, y porque existe un afuera. Por lo tanto, es a partir del afuera, de lo distinto que existe el yo. A través de estas obras, el espectador se sumerge en la propia subjetividad y se pregunta acerca de vínculo con el otro.

Dice Merleau-Ponty: “La percepción exterior y la percepción del propio cuerpo varían conjuntamente porque son las dos caras de un mismo acto”. Al vivir esta video instalación (porque de alguna manera puede decirse que se experimenta y no que se contempla), se toma un nuevo contacto con el mundo, con lo otro y de esta manera también se replantea el contacto con uno mismo.

En “Pequeño Acontecimiento” pasa algo parecido;  este proyecto, al igual que en “Todo lo de afuera”, la artista trabaja con performers de la villa de la Caba. En “Pequeño Acontecimiento”, opone videos con tomas de los rostros de los protagonistas a videos en los que hace un travelling y pueden verse restos de una ciudad anónima. Una vez más, nos encontramos ante la ambigüedad que incomoda, hace responsable al espectador y que lo participa. Esta ambigüedad opone al individuo con lo anónimo de la ciudad. Para la artista los performers son arquetipos de identidad posiblemente mucho más representativos que la población de Capital Federal.

Esta obra plantea a su vez el tema de la soledad y de la condena a la propia individualidad. Los rostros miran al espectador y se presentan ante el mismo. Se establece un vínculo pero no se exhiben garantías. La artista deja en el espectador la responsabilidad del reconocimiento de la individualidad (propia y del otro) o continuar en el anonimato.

Para Levinas, el acceso al rostro no se reduce a la percepción. “Rostro y discurso están ligados. El rostro habla. Habla en la medida en que es él el que hace posible y comienza todo discurso. Hace poco he rechazado la noción de visión para describir la relación auténtica con el otro; el discurso y, más exactamente, la respuesta o la responsabilidad es esa relación auténtica”. Y Rivas logra transmitir estas ideas, estos interrogantes sobre la actualidad en una sociedad que está caracterizada por la comunicación narcotizante, en la que no quedan vínculos entre sujetos, sino que cada vez hay menos vínculo y menos observación del otro y de uno mismo. En definitiva, la denuncia de la artista es filosófica por encima del aspecto social y hace un llamando a tomar consciencia de esta realidad.

Desde esta misma perspectiva puede colocarse su próximo trabajo que presentará en septiembre de este año en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) en la que Rivas trata temas que pueden surgir de las vivencias cotidianas pero que van más allá, tienen una profundidad que, justamente, cuestionan la cotidianidad. En este caso, sobre la condena a la acción permanente, donde nunca nada se completa y muchas veces lo que uno hace no permite conseguir los resultados buscados, sino todo lo contrario. Esta vez, el tratamiento de la obra pone énfasis en un vínculo muy profundo entre el individuo y las tareas que realiza.

Esta idea de toma de consciencia puede verse atravesada en toda la obra de la artista, que puede decirse que incomoda. Silvia Rivas llama la atención sobre distintos aspectos de las vivencias que son cotidianas y a las que muchas veces se pasa por alto. Hay una reflexión profunda sobre estos hechos, sobre el tiempo que pasa, sobre el vínculo con el otro y el vínculo con uno mismo.

Este llamado de atención es logrado a través de la ambigüedad; donde un ojo que no puede abrirse se opone a un nudo de personas, o cuando el agua se opone a un par de piernas. Esta ambigüedad se justifica a través de metáforas o símbolos que son esenciales en el arte y no dejan de serlo en la poética de la artista.

A través de imágenes que se oponen, Silvia Rivas causa sensaciones en el espectador que generan el cuestionamiento sobre su propia cotidianeidad, sus relaciones con el otro y consigo mismo.

Bibliografía:

Emmanuel Levinas, Etica e infinito, Madrid, La Balsa de la Medusa (colección dirigida por Valeriano Vozal),  A. Machado Libros S.A, 2000, página 56.
“Notas sobre el tiempo” fue presentada por Silvia Rivas en el Centro Cultural Recoleta en 2001. Con este trabajo la artista ganó la beca John Simon Guggenheim Memorial Foundation, Video Installation Art. Los videos pueden verse en la página web de la artista:  HYPERLINK «http://www.silviarivas.com» www.silviarivas.com
Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, Madrid, Editorial Planeta, página 87.
“Todo lo de afuera”, serie de videos y video instalaciones presentadas por primera vez en el Museo de Arte Moderno de Buenos Airee en junio de 2004. Los videos pueden verse en la página web de la artista:  HYPERLINK «http://www.silviarivas.com» www.silviarivas.com
Emmanuel Levinas, op. cit, página 80.
Maurice Merleau-Ponty, op. cit, página 221
“Pequeño Acontecimiento”, video instalación presentada en el Espacio Telefónica en Buenos Aires, en el año 2006. Los videos pueden verse en la página web de la artista:  HYPERLINK «http://www.silviarivas.com» www.silviarivas.com
Emmanuel Levinas, op. cit, página 73.

© Silvia Rivas / 2015