Entrevista a Silvia Rivas

Por Franklin Espath Cardoso
Catálogo de la exposición en Malba, 2010

¿Cómo se dio el pasaje de tu obra anterior al video y cuándo fue eso?
Si bien había hecho algunos videos con anterioridad, el video me empezó a resultar necesario en el 98, trabajando en una serie de obras sobre papel y sobre acero con la idea de señalar a través de la imagen esa doble característica del tiempo de marcar y borrar en una misma acción. Luego, pensando el tiempo como un espacio que incluye y se abre en otros simultáneos, quería adjudicarle una materialidad y definirlo cualitativamente, la imagen en movimiento, un soporte cuya temporalidad está dada, me permitía modelar variables sobre esa base poética.

La temporalidad es bien evidente en todos los videos. ¿Creés que el soporte te proporcionó, digamos así, esta facilidad de demostrar el tiempo a través del movimiento?
Obviamente la temporalidad está implícita en la imagen en movimiento pero al no poner el acento en lo narrativo ni estructurarlo en términos de principio y fin creo que el tiempo y sus ritmos se manifiestan más claramente, como una entidad en sí misma, como un territorio en el que los eventos acontecen.

Cuando eliges los elementos que componen el video, ¿tienes siempre en mente objetos que tengan su propio movimiento o algo que sea a través de tu intervención técnica?
Los objetos o imágenes que intervienen en mis obras hacen las veces de signos o ideas, la elección y el desarrollo de lo que podría llamar escenas o secuencias son previas a cualquier técnica, a veces la toma del natural con su propia dinámica resulta eficiente, otras como en el caso de Zumbido, es una simulación, tengo que generar las dinámicas digitalmente. Una vez que tengo la idea busco el recurso.

Explica un poco más el proceso de realización de cada video. ¿Cómo lo concibes y cómo lo desarrollas a través de la técnica del video y de la computadora? ¿Lo piensas como un todo o el resultado es consecuencia de cada proceso?
Lo concibo como un todo, o tal vez como movimientos de una pieza musical. Siempre trabajo en series, aún antes de trabajar con video como soporte. En general cada serie consta de varias video-instalaciones que son distintos acentos de una situación general, luego voy fragmentando éste conjunto dependiendo de las características del espacio, a veces teniendo que reeditar todo el material para establecer un recorrido y un ritmo que genere una cierto resultado. El proceso técnico es en sí tedioso, supongo que sólo le tengo paciencia porque, aunque parezca increíble, lo encuentro bastante artesanal y porque fundamentalmente, me conduce al objetivo. La verdad es que siento cierta fascinación por las máquinas, se establece un vínculo como con cualquier otra herramienta pero siento que mi aproximación tiene más que ver con la del dibujante.

Los videos Zumbido (dinámicas) y Zumbido (trama incesante) hacen parte de tu última serie donde tratas la cuestión del tiempo de manera bien distinta. Veo que ellos se complementan aun siendo independientes. Cuenta cómo es el orden o ritmo de esta propuesta.
En éste caso trato la repetición como condición permanente y necesaria, el sinfín más que un recurso de presentación es el carácter de la situación. En Zumbido (dinámicas), a través de una sucesión de escenas quiero señalar el desplazamiento y cierta contradicción entre una acción y su resultado, generar una dualidad entre exasperación y complacencia en un vínculo inevitable, trato de cuidar lo rítmico y lo formal, la acción se desarrolla en un ambiente diáfano. Por el contrario, en Zumbido (trama incesante), en un ambiente oscuro, sin referencia espacial concreta se desarrolla una acción tan obstinada como inútil. Los videos hacen un contrapunto formal y señalan distintas cualidades de una acción y su consecuente reacción.

Estas son acciones y reacciones controladas que generan dualidades. Pero al mismo tiempo ¿el observador también hace parte de toda la situación con distintas reacciones?
Eso espero. Mi idea es provocar en el espectador una experiencia generadora de asociaciones concretas.

¿Cómo encaras la afirmativa de que el tiempo no existe, siendo mera abstracción humana? Tanto corrientes místicas cuanto nuevas teorías de la física quántica afirman esto.
No diría que no existe, no diría que una abstracción humana no existe… seguramente, ya nos avisaron, no existe con la linealidad que lo percibimos pero, más allá de las certezas de nuestro pensamiento, nuestra percepción es nuestro cerco. Como te dije pienso el tiempo como infinidad de corredores y estancias donde los acontecimientos se ubican y al otro, cualquier tipo de otro como lo que define el cerco.

Al elegir la mosca –un insecto que causa aversión–, ¿buscas chocar al público o simplemente despertarlo?
Busco una identificación, quiero que opere como metáfora de un vínculo ineludible. Es un bichito simple y cotidiano, que nos obliga a jugar su juego hasta la exasperación sin darse por aludido.

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© Silvia Rivas / 2015