Silvia Rivas: Zumbido en Malba

Por Rodrigo Alonso
Arte al Día, 10/2010

Como parte de una nueva edición de su programa Contemporáneo, dedicado al arte actual, local y regional, se exhiben en el Malba, dos videoinstalaciones de la artista Silvia Rivas (Buenos Aires, 1957), pertenecientes a la serie Zumbido, que abordan la cuestión del tiempo y su materialidad, temática que viene planteando a lo largo de toda su trayectoria en video.

Desde hace más de una década, Silvia Rivas ha incorporado el video como medio central en su producción artística. Interesada por su capacidad para plasmar ideas visuales arraigadas en el tiempo, los trabajos de Rivas exploran situaciones desde éste se materializa como una presencia insoslayable, con frecuencia, ligado a una acción continua y reiterativa que estimula una sensación de duración (la durée bergsoniana) que se manifiesta casi en el nivel corporal.

En su recordada muestra individual en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta (Notas sobre el tiempo. EL tiempo como escenario, 2001), el fuego y la lluvia eran los protagonistas de esa persistencia sostenida, dos elementos que funcionaban a su vez como metáforas del mundo. Aquí, el núcleo visual se encarna en algo acaso más pedestre: un conjunto de moscas en vuelo. No obstante, este tema permite continuar e incluso profundizar su investigación.

A pesar del intento por huir de la narración –intento que la propia artista expresa en una entrevista con Franklin Espath Pedroso, curador de la exposición, publicada en el catálogo- se percibe aquí un desarrollo temporal estructurado en base a acciones y reacciones, estados y progresiones, que organizan un atisbo de línea argumental aunque sin un principio ni un final evidentes.

Una de las piezas en exhibición es la más orientada en este sentido: la videoinstalación Zumbido (dinámicas), 2010, en la que una mano intenta matar una mosca, pero cuando lo consigue, lo único que logra es generar un enjambre más molesto y enrarecido, que poco a poco se dispersa hasta confluir en la mosca original que reinicia el proceso. El episodio es claramente una excusa. Más bien, como en su obra anterior, se trata aquí también de cuestionar el presunto realismo del video.

En sus trabajos con el agua y el fuego, Silvia Rivas solía incluir unas figuras geométricas que atravesaban la pantalla generando un extrañamiento de la imagen y un desmoronamiento de su propio documental. En la serie que se presenta en el Malba el cuestionamiento se produce en el camino opuesto, es decir por un exceso de realismo. La naturaleza hiperreal de los videos que conforman este proyecto es al mismo tiempo seductora y sospechosa, fascinante y artificial. Convoca nuestra mirada con una fuerza irresistible, pero no puede ocultar la ausencia de realidad sobre la que se funda. En este sentido, su visión promueve una reflexión sobre el poder del relato audiovisual, sobre sus promesas y sus peligros.

En contraste con Zumbido (dinámicas), que se desarrolla sobre una extensa superficie blanca, una sala oscura alberga Zumbido (trama incensante), 2010, una video instalación en la que todo atisbo narrativo se ha disuelto en una coreografía infinita de brazos y moscas. Como en la anterior –o quizás aquí aun más- el sonido es una pieza fundamental, ya que genera un ámbito envolvente que expande la acción más allá de la pantalla. La habitación, sin más iluminación que la que produce la proyección, pierde sus límites hasta dejar al espectador en un estado de contemplación no menos intenso que el de la sala anterior y ante una imagen no menos ilusoria que aquella.

La muestra se completa con un dibujo sobre papel. El soporte estático conserva las huellas de esos movimientos frenéticos en líneas que se esparcen sobre su superficie como los rastros de un acto inasible. Su presencia cierra el circuito con la paradójica constatación real de un hecho que sólo tuvo existencia en el universo virtual, para abrir una nueva pregunta sobre las imágenes y sus referentes.

Hasta el 22 de noviembre Malba, Buenos Aires, Av. Figueroa Alcorta 3415

© Silvia Rivas / 2015